7 de septiembre de 2010

Fisionauta.

Soy un gran caminador. Lo hago siempre, sin reparar ni en el clima ni en mi estado anímico. Facilitar otras formas de ensamble entre mi cuerpo y contexto es lo que, en parte, me di cuenta me sucede con esta actividad. Y como mi interés se mueve en el plano del cuerpo, el territorio y el comportamiento, me viene de maravillas poder moverme.




“El uso que el hombre hará de su cuerpo es trascendente respecto a ese cuerpo como ser simplemente biológico.” Merleau Ponty.


Hay dos cosas que me interesan y que “disfruto” de esto

(el disfrute pasa por el entusiasmo de trabajar sobre mí, cierta soberanía a pesar de los posible dolores, o cansancio: retomaré sobre esto):

por un lado, la generación de un estado modificado de conciencia sin la intervención de enteógenos, como sí ha hecho, por ejemplo, Carlos Castaneda. Y por el otro, la modificación de mi biología a raíz de esta otra captura de conciencia

(suplanté a propósito la expresión “toma de conciencia” por “captura de conciencia”, porque no se trata de adherir a un mandato preestablecido sobre el orden de lo correcto, como sugiere la “toma”, sino de aprehender y establecer mediante otra percepción lo que uno también es: su pura potencia: el umbral permanente del por-venir, o por-venirse: el devenir hombre; o el hombre deviniendo como tal),

porque “sabiendo” cosas nuevas, se sucede en cadena la modificación de al menos dos hábitos

(no perdamos de vista la relación hábitat/hábito/ethos/ética)

fundamentales: el descanso y la alimentación: que son dos formas elementales de comportamiento.

“Mi forma-de-vida no se relaciona con lo que yo soy, sino con cómo yo soy lo que soy.” Introducción a la guerra civil, del colectivo Tiqqun.




En el comienzo del texto hablé de ensamble entre cuerpo y contexto. Quiero detenerme un momento aquí. Ese ensamble es, en parte, lo que Jakob von Uexküll, denominaba como Umwelt.

"Así se origina en el hombre la firme y alegre confianza de que él es para el mundo y el mundo para él; hasta que ambos reunidos forman una asombrosa unidad, que no comprende, pero cuya belleza siente. Esta sensación es totalmente justa, pues el mundo circundante humano conviene al hombre exactamente tan bien como el río a la trucha, el castaño al melolonto y la tierra arable a la lombriz de tierra… El conocimiento de la propia idoneidad en un mundo conforme a fin o idóneo es de la mayor significación para la vida humana, pues el convencimiento de nuestra propia idoneidad es felicidad, y esa idoneidad del mundo circundante, cuando se siente, es belleza.” Jakob von Uexküll.


Somos mediums del mundo. Medios del medio. De lo que se comprendo que para el médium, el más allá es el aquí.

Caminando o corriendo (como también me gusta mucho), se provocan otros estados. Uno de ellos, el fuera de sí





(que si mal no entendí, Bataille también se lo atribuye al erotismo, y que yo también se lo pongo al Groove. Cito de Wiki: “La palabra Groove, aplicada a la música, proviene de la expresión In the groove (literalmente, en el surco) (…) Desde los años 90, se utiliza Groove, también, para nombrar el continuo creado por una composición rítmica o un set de canciones, con el fin de favorecer un ambiente fluido e ininterrumpido de baile.” Como vemos, es una cuestión de un fluir particular: del ser hacia al no siendo. Raimundo Mier nos dice sobre el texto “El Erotismo”, de Bataille: “La transgresión no es colocarse más allá de la ley, sino en la ley misma, en los linderos de lo tolerable, donde se experimenta la extinción de todo orden, de toda identidad.”),

y otro, ligado al cansancio, al agotamiento, que nos permite ponernos en el lugar por el cual el cuerpo está pasando, es decir bajo la alter-conciencia del médium, con la diferencia de que el ente incorporado no es otro que el extraño en nosotros.
¿Por qué el cansancio puede esto? Porque desdibuja los lineamientos duros, como una especie de enteógeno, sin llegar a ponernos en un fuera de sí

(condición de la que uno reconoce su existencia habiendo vuelto de ella. En el momento no se es conciente: bajo esta línea hipotética, tal vez la conciencia de muerte sea la haber vivido).

Pienso ahora, ¿tendrá algo que ver la angustia post coital con ese sentimiento que Murakami, en su libro “De qué hablamos cuando hablamos de correr” definió como la tristeza del corredor? Creo que sí. Poner el cuerpo en los límites de sí, remite al dejar de existir. Cómo, entonces, no entristecerse de lo que serán funciones perdidas.

“Tal vez en su destrucción sería posible ver cómo estaba hecho el mundo. Océanos, montañas. El fatigoso contraespectáculo de las cosas dejando de existir.” La carretera, Cormac McCharthy.


Sin embargo, aun hallándose uno extenuado, siente la felicidad de hacer uso de las potencias propias, de serse ese hombre que deviene hombre por el continuo ejercicio de su physis. Será por eso que Murakami, en su ya citado libro, usó esta expresión de Buda: "El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional." El fisionauta, se complace por hacerse y deshacerse en su recorrido.





Seguiré con esto: pongo miras a un triatlón, a continuar paseando, y a dos libros (uno ya en camino): “Ensayo sobre el cansancio”, de Peter Handke. Y “Walkscapes, el andar como práctica estética”, de Francesco Careri.

2 comentarios:

Aldous Lape dijo...

digo, no se le dió nunca por el golf ?

alto ambiente para caminar y para conocerse

la próxima que ande por mardel me avisa y le imparto una clasesita for free si le interesa

salutti

Diego dijo...

Gracias! Todavía no se me dio, pero suena más que interesante la propuesta. Mar del plata es una ciudad maravillosa, en la que sin duda me encantaría vivir.

Le tomo la palabra, cuando vuelva por ahí, le chiflo. Saludos.