7 de agosto de 2009

Mutantes; la feminidad y el Mercedes Benz GLK (primera parte): el embarazo.

Mercedes Benz lanza un vehículo que a los mismos diseñadores les resulta imposible de clasificar. Al nuevo GLK no se lo puede catalogar ni como Off Road ni como SUV, ni como Crossover. Es y no es todo eso. Es un mutante.




Sin embargo, lo más desconcertante no me lo provocó el vehículo (después de todo es solo eso) sino la forma de presentarlo que tuvo la marca germana. Para su lanzamiento eligió la película sex and the city. Y un dato no menor, en el film el GLK es utilizado por una mujer (el personaje que interpreta Kim Cattrall, Samantha Jones), algo que verdaderamente llama la atención. Porque más allá de que ya vimos a la clase G utilizada por mujeres (Britney Spears), y que ya vimos a otros vehículos de origen militar (como el Hummer) adaptado para los civiles, nunca vimos estas dos cosas juntas: un vehículo de origen militar cambiado hasta el punto en que deja de serlo (el G55 de Britney respeta la forma original -y el Hummer también) y puesto deliberadamente al mando de una mujer.

Varios interrogantes se me abrieron: ¿Por qué Mercedes cambia la clase G hasta crear un mutante? ¿Y por qué se lo da a la mujer? ¿Qué vínculo hay entre la feminidad y este vehículo inclasificable? ¿Los diseñadores lo produjeron bajo una influencia femenina inconciente? ¿Con su uso muta la feminidad? ¿Hacia dónde?




“Todos somos transexuales. De la misma manera que somos potenciales mutantes biológicos, somos transexuales en potencia. Y ya no se trata de una cuestión biológica. Todos somos simbólicamente transexuales. Cicciolina, por ejemplo. ¿Existe una encarnación más maravillosa del sexo, de la inocencia pornográfica del sexo? Ha sido enfrentada a Madonna, virgen fruto del aerobic y de una estética glacial, desprovista de cualquier encanto y de cualquier sensualidad, androide musculado del que, precisamente por ello, se ha podido hacer un ídolo de síntesis. (…) El ectoplasma carnal que es Cicciolina coincide aquí con la nitroglicerina artificial de Madonna, o con el encanto andrógino y frankensteriano de Michael Jackson. Todos ellos son mutantes, travestis, seres genéticamente barrocos cuyo look erótico oculta la indeterminación genérica. Todos son «gender-benders», tránsfugas del sexo”. La transparencia del mal. Ensayo sobre los fenómenos extremos. Jean Baudrillard.


“Todo en la mujer es un enigma y tiene una única solución: se llama embarazo". Dejemos de lado lo provocativo de esta frase de Nietzsche y concentrémonos en la verdad biológica: la mujer es el único ser humano con capacidad conceptiva. Es una matriz. La forma se concibe en ella. Y por más que consideremos el aporte masculino a la reproducción, el período de embarazo es un encapsulado (madre-hijo/a) del que macho no participa. Y no hay cultura que pueda producir un borramiento de la mujer como cuerpo-matriz. Porque se pueden hacer muchas consideraciones sobre la figura maternal, pero una es indiscutible: la mujer no puede ignorarse como sistema de concepción.




Tal vez el más poderoso mito que pueda desprenderse respecto a la maternidad es el cual, a raíz de poseer tal capacidad, la mujer debe saber lo que hace. Por supuesto que esto no es así (en realidad sí puede ser así, pero de manera inconciente, en el último párrafo lo explico), por eso la cultura da a la maternidad tan diversos tratamientos: porque se sabe que es, pero no qué es. Y esta me parece una razón para dar vuelta el planteo de Nietzsche y decir que el enigma que se atribuye al ser mujer no se resuelve con el embarazo, sino que se inicia.






En el libro Mutantes, del genetista y biólogo Armand Leroi, se lee algo interesante: la creencia médica actual supone que hay un mecanismo inconciente con el cual la mujer evalúa la calidad de su descendencia: la mayoría de los abortos espontáneos (ahora no recuerdo el porcentaje) son de embriones con deficiencias genéticas. Sin embargo esto disminuye cuando la mujer está conciente de su embarazo.

El atractivo femenino evoca al mar: la madre-cuerpo y la madre-cultura son dos vertientes distintas que confluyen haciendo aun más profunda y oscura la inmensidad oceánica, siempre cambiante, siempre idéntica, de la feminidad.


Continuará.

2 comentarios:

Aldous Lape dijo...

se cruzan en el punto g ?

Diego dijo...

Eso abría que preguntárselo a la hija de Benz, Mercedes.