27 de abril de 2009

Faustine, la invención de mí.

Al despertar, seguro de no haberla soñado, tendí mi mano hacia el costado. Al tercer tanteo me incorporé sobresaltado. Una vez más, aquella mujer había revuelto mi noción de realidad.

Lo menos molesto resulta de lo imprevisible de su aparición; malogra cualquier tentativa de evasión o control. Es como la cascadura accidental e imperceptible de un vidrio a la que a su a partir se traza errante y extenso el mapa de una debilidad.

Bioy Casares pudo escribir “La invención de Morel”. Y tal vez pudo, como lo sospecho, construir un tratado sobre las realidades, que es una forma de tolerar la fenomenología cautivante del amor.




En esta situación llevo mucho tiempo. Antes de haber despertado abruptamente enamorado ya leía “La Invención de Morel”. En aquel entonces su aparición no fue durante mi dormir sino en plena vigilia, lo que borró de un plumazo mi unidad de coherencia espacio temporal. Y habiéndola perdido (una vez más) ya no tenía sentido convencerme de lecturas, de sueños, o de fantasías. Ahí estaba ella, claramente, otra vez:

“Se iba la última ocasión de tener suerte con Faustine. Podría arrodillarme, confesarle mi pasión, mi vida. No lo hice. No me pareció hábil. Es cierto que las mujeres acogen naturalmente cualquier homenaje”.

Los homenajes… es por esa natural costumbre que ella no me ve. ¿¡Cómo hago entonces para desnaturalizarla, cómo derroto la biología del amor, cómo, la ideología del pretendiente!? Se sabe que la razón es impertinente. La dilección que el razonamiento tiene por sus deducciones son una distracción, son otra cosa, no son el sentimiento en sí sino lo que se piensa de él:

“Pero más valía dejar que la situación se aclarara sola. Resulta sospechoso un desconocido que nos cuenta su vida, nos dice espontáneamente que ha estado preso, condenado a prisión perpetua y que somos su razón de existir”.

Mi razón de existir…. es demasiado. Y es demasiado porque recuerdo que no lo ha sido, que yo soy otra cosa que la invención de su amor. A mi Faustine debo ponerle fronteras. Si coloniza el libro de Bioy, si no me deja ser ya su lector, si me deja insomne… si me sugiere que sometimiento y libertad son la misma y única cosa.

La amo. En esa realidad, la amo. Y hasta podría negarlo si ella me lo preguntase; sería capaz de hacerlo para ahorrarle una desilusión. ¿O acaso alguien sabe qué fuerzas desencadena cuando declara amor? ¿O acaso la materia de nuestros cuerpos no está delicadamente formada de su propia ilusión?

Hay un estado de la mujer que es más que su propia realidad. Ese estado es también un atributo de mi debilidad, debo reconocerlo. La trataré entonces como una posesión. No abdicaré en trastornos. La consideraré real. Pero cuidaré que no sea definitiva.

Usaré este texto contra la amnesia de amar. Desconozco si el artilugio vaya a servirme. Tal vez el sentido cambie cuando ella vuelva a aparecer. Algo de eso estoy sintiendo, está empezando a dolerme que su sola realidad resulte tan atroz.

3 comentarios:

Paula Daiana dijo...

¿O acaso alguien sabe qué fuerzas desencadena cuando declara amor?... no se qué fuerzas pero le aseguro que MUCHAS.
Me encantó!!
Besosss
Pau

Alex dijo...

pareciera que esta Faustine es, además de una realidad atroz, nefasta.
Hay que dejar de amar a Faustine, aunque eso no va a garantizar la ausencia del dolor en el próximo amor.

DIEGO dijo...

Paula: Muchas, sin duda. Cuando lo escribí estaba pensando en la somatización de ciertas emociones o afectos tristes. Fuerzas que en tanto psicológicas como emocionales también hacen eco en el cuerpo: jaquecas, dolores de espalda, alteraciones respiratorias. No hay que dejar de considerar estas cosas. Besos.


Alex: Faustine (la realidad que produce) no llega a ser nefasta, ni atroz. Ella es ajena a su realidad en tanto al deseo del narrador. La a/relación que se produce entre ellos es conflicitiva, pero nunca definitiva. Y eso es lo bueno. Justamente hay una línea que dice "Pero cuidaré que no sea definitiva".

Hay muchas cosas que subyasen al conflicto amoroso en general. Reflexionarlas a través de la literatura y la fisolofía me resulta de lo más interesante. También poder dialogarlas con vos. Seguramente tendremos un momento para charlar estas cosas con tranquilidad. Así lo espero. Besos.

Ah, una última cosa Alex, si hacés click en la imagen vas a encontrar un link (secreto shhh) que acentúa el efecto dramático. Jeje.